martes, 19 de abril de 2011

CAPITULO VI Organizando

Nos trasladaron a todos a las salas de tanatorios del mismo hospital, yo me quedé hablando con los médicos, había que hacer una autopsia ya que la muerte había sido en circunstancias extrañas. Y tanto, yo por más que pensaba no me lo explicaba. Recuerdo cada segundo de esos momentos como una película a cámara lenta, de esas con el sonido distorsionado.
Empecé a llamar por teléfono a todos los que tenía grabados en en móvil para comunicar lo que había pasado, llamé a mi tío que aún estaba en el pueblo y le pedí que trajera la agenda de casa y el recibo del seguro de decesos.
A lo largo de la noche las salas de los tanatorios se llenaron de familiares y amigos, vinieron de casi toda España, Barcelona, Granada, Madrid, Francia.... Cuando los llamaba por teléfono no sabia que decir, sólo que mi tata había muerto, que si querían venir a acompañarnos, me preguntaban que cómo, y solo les podía decir.... aún no lo sabemos, pero, parece que la han matado. Me negaba completamente a pensar que se había suicidado, mi argumento era simple, había quedado conmigo, no podía dejarme tirada.
Sobre las 5 de la madrugada trajeron el cuerpo de mi hermana a los tanatorios, en una bolsa blanca de cremallera, como en las películas, y la metieron en el depósito, no nos dejaban verla hasta no realizar la autopsia.
No paraba de venir gente, primos, amigos.... pero Pepe no aparecía, ni él ni nadie de su familia.Ya casi amaneciendo la policía llamó al tanatorio preguntando por él y le dijimos que no sabíamos nada. Hablando con mi tío decidimos que al día siguiente domingo llamaríamos a Miguel Ángel, el abogado de la empresa en la que trabajabamos mi hermana y yo.
Llegó la mañana del domingo después de una noche eterna recibiendo e intentando acomodar a familiares y amigos, mi madre estaba completamente sedada y mi padre era como si no estuviera, estaba bloqueado, no hablaba, ni lloraba.
En el hospital nos dijeron que la autopsia no se la harían hasta el lunes, a si que en vista de que íbamos a pasar allí otra noche decidí ir para el pueblo, coger ropa para mis padres, la insulina de mamá y el DNI de mi hermana ya que lo necesitaba para organizar el entierro. Mi tío me ayudaba a organizar y cogio unas habitaciones en un hotel cercano para que quien quisiera pudiera ducharse y descansar.
Yo, con mi tío Chico y mi prima Aurori nos fuimos para mi casa, me duché cogí la ropa para mis padres de negro absoluto y cogí las llaves del piso de mi hermana. A todo esto eran ya las 12 de la mañana y no teníamos noticia alguna de Pepe, su paradero ni el de su familia.
Me dirigí junto con mi tío Chico y mi tía Merchi (hermanos de mi madre) al piso de mi hermana a coger sus documentos, al abrir la puerta antes de dar un paso hacia dentro noté que el suelo estaba empañado,( cosa que me llamó mucho la atención, pues mi tata era extremadamente meticulosa con la limpieza, como mi madre) y mirando al suelo entré, no había dado dos pasos cuando vi cristales rotos y restos de algo que parecía sangre mal fregada.
-Tito no toques nada y llama a la policía, vamos fuera, aquí ha pasado algo. A mi hermana la han matado...seguro.
Nos salimos al rellano a esperar a la policía, en los 10 minutos que tardaron me fumé por lo menos 6 cigarros. No podía creer lo que estaba viendo.
-¿ Es que no estuvieron ustedes aquí ayer tarde? ¿No vieron la sangre , los cristales?- les pregunté a los policías cuando llegaron.
- Si señora, estuvimos aquí, el marido nos dijo que había sido un suicidio y solo subimos para comprobar desde donde se había tirado, lo siento señora, estábamos equivocados.

Conforme fuimos entrando en el piso los detalles eran cada vez peor, el pasillo estaba lleno de gotas de sangre mal fregadas que conducían haciendo rastro hasta el dormitorio principal, llegaban hasta la cama, en la cual no había sábanas y el colchón tenia manchas grandes de sangre, el rastro seguía hasta el balcón.
En el salón cristales rotos debajo del sofá y los muebles, restos de una pelea y en la cocina bayetas con lejía y el cubo del fregón, en el fregadero estaba la olla de haber comido ese día.
La policía empezó a fotografiar todo y nos pidió que salieramos en ese momento los llamaron por radio.
- Debeis dirigios hacia el domicilio de Jose Manuel Luque, se ha ordenado su detención.
-¿Qué?- les pregunte aturullada
Me explicaron brevemente que un testigo había ido a declarar por su propio pie a comisaria y con su testimonio tenían pruebas para acusar a Pepe de homicidio.
-¡Lo sabía! Me la han matado¡¡¡
No podía dejar de gritarlo mientras abrazaba a mis tíos, era imposible. Ahora me cuadraba todo, su ausencia, la de su familia, el revuelo.... mi hermana no se había suicidado, estaba mas convencida que nunca. Cogí el DNI de mi tata sólo eso y nos fuimos de allí.
 Seguía sin poder llorar, y en esos momentos menos, solo tenía rabia, mucha rabia. Pensaba fríamente en todo lo que tenía que hacer, llamar a el abogado, ir a comisaría, organizar el entierro, encargar las flores, las esquelas... no tenia tiempo para pararme a llorar y hasta me molestaba que todos lo hicieran a mi alrededor, veía a mi familia como a su bola, envueltos en una nube de pena y yo pensaba... pero con la de cosas que tengo que hacer¡¡ ¿por que no me ayudan a organizarlo todo?
Volvimos a Córdoba corriendo, para chillarlo a los cuatro vientos, y empezamos a movernos con el abogado para que se enterara de todo bien. Mis padres seguían en estado de shock y mi familia no se lo creía. ¿Como ha podido ser Pepe? si es un buen muchacho.- decían.
-No lo conocéis, jamás pensé que sería capaz de matarla pero os aseguro que buena persona no es.
Elucubrando teorías pasó la noche del domingo, y cada vez lo tenía mas claro y a cada momento la rabia me hacia  más fuerte.
El lunes por la mañana a primera hora nos trasladaron a otros tanatorios para hacerle la autopsia, Pepe ya estaba en el cuartelillo esperando a pasar a disposición del juez, cuando pudimos hablar con el forense y nos dijo mas o menos lo que mi hermana llevaba en el cuerpo estalle de impotencia y odio.
Le había dado una paliza y luego la tiró por el balcón del dormitorio. Le pedía a Dios que no nos encontráramos con nadie de su familia por que nosotros íbamos henchidos de rabia.
Ya con el cuerpo preparado nos fuimos para el pueblo, el entierro estaba programado para las 5 de la tarde. Al llegar a la calle del tanatorio me quedé blanca, no se podía pasar, estaba todo lleno de gente, al menos 2000 personas esperaban nuestra llegada.
Mi madre sedada no dejaba de repetir que todo era mentira, por que ella no había visto el cuerpo de su hija. Intentamos evitar el momento pero cuando vió el ataúd tuvimos que llamar a los servicios de urgencias de nuevo.
Allí estaban también algunas camaras de televisión, la noticia había saltado a los medios. Como una de esas que vemos por la tele mientras comemos, pero esta vez nos estaba pasando a nosotros, mi hermana era la noticia.
El entierro fué impresionante, una comitiva de gente con cientos de ramos y coronas de flores acompañaba el ataúd llevado a hombros por hombres de mi familia, mi madre en un coche iba detrás de la comitiva, completamente sedada como si de un trapo se tratara, mi padre iba andando a mi lado, de la mano me miraba con la cara mas triste que he visto en mi vida. Y por fin terminó todo, volvimos a casa como tres fantasmas negros, estábamos sólos, completamente sólos. Acosté a mi madre en la cama y mi padre se puso a arreglar a los animales, como queriendo volver a la rutina sin que nada hubiera pasado.
Sola en el salón, fumaba un cigarrillo tras otro, intentando hacer un resumen en mi mente de todo lo que había pasado, y lo único que pensaba es que tenia que luchar para que se hiciera justicia, ese hombre tenía que pagar por lo que había hecho.
Me sentía en una vida nueva, atrás quedaba mi feliz rutina de trabajo, coro, amigos y billar. Tenía que cuidar a mis padres y comenzar una lucha que jamás hubiera imaginado. 21 años y otra vida pero no pensé en ningún momento en que no volvería a ver a mi Tata, lo estaba viviendo como una película a la cual yo le pondría fin.

lunes, 4 de abril de 2011

CAPITULO V ¿Que ha pasado?

Mi vida era una rutina de la cual disfrutaba bastante, salía, entraba, el coro, el billar, el curro... se podría decir que era feliz. No tenia ninguna preocupación importante la verdad. Con casi 21 años me había decidido al fin retomar los estudios, me matriculé en abril del 2001 en el instituto nocturno para sacarme el bachillerato, y me propuse disfrutar el verano antes de iniciar el curso.
Mi relación con mamá había mejorado bastante, quizá la edad, la madurez y el paso de la adolescencia me hicieron comprender muchas cosas, como por ejemplo su carácter. Comprendí que a mi madre le costaba muchisimo expresar sus sentimientos, demostrar el cariño o el "querer" pero que eso no significara que no sintiera, al contrario. Ese tipo de carácter en el que demuestra que te quiere haciendo todo lo contrario. Y decidí dejar mi orgullo a un lado e ir yo a darle un beso cuando me apeteciera, y ponerla "colorá". ! Al fin sabia llevarla ¡  Todo mejoró bastante, casi teníamos confianza, y ya le contaba algunas de mis cosas. Siempre supe que me queria pero también tenía muy claro que Merchi era su ojito derecho, cosa de la cual no tenia celos pues yo lo era de mi padre.

Por Mayo, un día mi hermana muy seria me pidió un favor.
- Tata, necesito faltar al trabajo mañana, por favor diles que estoy mala con las rodillas y voy al medico.
-¿Pero, estás bien?
- La verdad es que a Pepe le van a hacer una Biopsia, estamos intentando tener hijos y como no vienen nos vamos a hacer pruebas, pero por favor, ni una palabra a nadie. Si Pepe se entera de que te lo he dicho se va a cabrear.
-Tranquila, le dije, lo último que quiero es que tú tengas problemas.
En esa época yo ya había adoptado una postura totalmente pasota con su situación. Me di cuenta que Merchi sufría cuando yo discutía con Pepe así que era mejor evitar enfrentamientos. Cuando venían a casa simplemente lo ignoraba he intentaba preguntarle poco sobre su relación. Ella me decía que estaban bien a si que yo calladita y ni mu. Por mucho que viera, por mucho que me fastidiara el tono en el que él le hablaba o el desprecio con el que la trataba delante nuestra intentaba mantenerme al margen. Pero ultimamente la notaba muy triste, y no solo yo, mis padres también se habían dado cuenta de que estaba rara.
Mi madre le preguntaba y Merchi le decía que estaba estresada con el trabajo, la casa... pero que estaba bien. Muchos sábados me iba con ella a comprar al super, hacíamos la compra de la semana y luego le ayudaba a colocar las cosas en el piso. Y así fué como quedamos l viernes 24 de agosto del 2001.
Ellos llegaron a casa justo cuando yo estaba saliendo, había quedado para ir al cine.
- Hola tata, ¡que guapa vas! - le dije- me voy al cine y tú?
- Pues aquí un rato, ¿vas a venir conmigo mañana a comprar?, te recojo para las 5 o así ¿vale?
- Perfecto guapa, mañana quedamos, ahora me voy que llego tarde.
Le dí un beso y me fui, la película fué un bodrio " Gente Pez" se titulaba, y decepcionada  volví pronto a casa. Por la mañana me despertaron unos golpes que venían del banco de taller que mi padre tenía en la nave de casa.
-! pero eso que es, quiero dormir¡
Mi madre me dijo que era Pepe que estaba haciendo algo con unos hierros y cuando ya estuve a punto de salir a decirle cuatro cosas mamá me convenció en que lo dejara, que mejor que evitara la discusión.
- Ya sabes como se pone, dejalo.
-Si mejor, no tengo ganas de verle la cara.
Al poco rato se fué, sin decir ni adiós a nadie, como siempre. Cuando terminamos de comer mamá y yo nos salimos a preparar unos conejos y papá estaba en el huerto trabajando.
Eran ya las 5 y cuarto y corrí dentro de casa para ducharme, mi tata estaría al llegar. Pero justo al entrar sonó el teléfono. Lo cogí en el salón mientras mi madre cogía a la vez el supletorio en la nave.
- Digame - contesté
- Soy Antonia, ( era la madre de Pepe ) id para el hospital que a tu hermana se la llevan a Córdoba.
- ¿Qué? pero ¿que ha pasado? ¿está bien?
- Id rápido- y colgó el teléfono.
Mi madre ya entraba corriendo con la cara desencajada mientras yo me enfundaba un vestido , cogía la insulina y las llaves del coche.
Nos subimos al coche y al salir le dije a mi padre que en cuanto supiera algo lo llamaba y a la vez que entrabamos al carril venia Diego, el jefe de mi padre . Lo dejé pasar y nos fuimos al hospital.
Mi madre y yo no mediábamos palabra, sólo nos preguntábamos ¿que ha pasado?
Al llegar al aparcamiento del hospital no daba crédito a lo que veían mis ojos, mis tíos, primos y un bullicio de gente impresionante, un helicóptero y varios coches de policía.
Mamá a ver todo eso se derrumbó, no podía ni andar, y mientras yo la llevaba casi en volandas no dejaba de repetir que su hija estaba muerta.
- ¿pero que dices? ¡ si no sabemos nada! anda venga vamos a preguntar.
Mis tíos cogieron a mi madre en brazos y la metieron dentro del hospital, ella es diabética y podría sufrir alguna crisis. Mientras me miraban, preguntaba a todo el mundo ¿ que ha pasado ? y nadie me contestaba. Me acerqué al helicóptero que estaba arrancado y vi como metían una camilla, no distinguía mucho más cuando un guarda de seguridad me dijo que no podía pasar.

Mi madre no dejaba de repetir gritando con una crisis de ansiedad que su hija estaba muerta.
No podía entender nada, estaba flipando, preguntaba a todo el mundo y nadie me hablaba.
En ese momento llegó mi padre con Diego, ¿papá que pasa?
- vámonos para Córdoba cariño, nos lleva mi jefe, vámonos ya.
Cogimos a mi madre entre mi tía Chelo y yo y la subimos al coche, ya estaba mas tranquila, le habían dado un par de pastillas, de esas que se ponen debajo de la lengua.
En el camino, casi a 200 km por hora, Diego conducía y callaba, mamá no dejaba de llorar y papá estaba absorto, completamente en silencio. Conseguí que mi tía Chelo me dijera algo,
- Dicen que tu hermana se ha tirado por el balcón.
Yo estaba muy serena, y le contesté que eso era imposible por que había quedado con ella, y que mi hermana no podría hacer eso. En esos momentos solo pensaba en mi madre, estaba preocupada por su salud, no entendía por que se había puesto así, ni siquiera sabíamos las heridas que mi hermana tenia y me daba coraje que no dejara de repetir aquella maldita frase, ¿por qué era tan negativa?
Al llegar al hospital a mi madre le volvieron a dar tranquilizantes y la metieron en una sala cerrada, la dejé allí con mi tía y mi abuela y salí con mi padre a preguntar.
El médico nos dijo que mi hermana estaba muy grave, que su vida dependía de la fortaleza de su corazón, que no había nada que hacer.
Me giré y le dije a mi padre:
- corre con mamá, no le digas nada por que como la tata se muera ella se va detrás.
Papá con gesto triste pero mirada perdida entró a la sala, yo me salí a la puerta, necesitaba un cigarro.
Me senté en un macetero y pensé, ¿dónde está Pepe? ¿y su familia?. Me pareció muy raro pero tampoco me planteé en llamarlo.
Mi primo Paco, poco mayor que yo, estaba conmigo en la puerta. Me relató poco a poco lo que le habían dicho.
- Prima, los vecinos han llamado a la policía al escuchar un golpe grande, era tu hermana al caer al suelo, dicen que al rato ha bajado Pepe del piso y ha dicho que ella se ha tirado.
-No primo, ella no se ha tirado, yo había quedado con mi tata, es imposible. Algo ha pasado.
Pero yo estaba tranquila, fumando tranquila pero preocupada por mi madre, en ningún momento pensé que no volvería a ver a mi hermana, sólo pensaba en que si Merchi moría mi madre lo haría también.
Eran las 8 menos 10 de la tarde, sentada en ese macetero en la puerta de urgencias me encendía un cigarrillo con otro cuando una enfermera con una bolsa de plástico en la mano me tocó el hombro.
- ¿Eres la hermana de Mercedes Cano?
- Si
- Toma ponte esto - decía mientras me abrochaba una cadenita de oro que pertenecía a mi hermana- y guarda esta bolsa.
- ¿ Por qué me pones esto? - le pregunté casi molesta
- Por que tu hermana ha muerto, cariño.
Abrí la bolsa de plástico como buscando a mi tata dentro, reconocí una sábana que era de su ajuar, estaba manchada de sangre.
Miré a mi primo por un momento, él gritaba y lloraba. Inmóvil solo una idea en mi cabeza, mi madre. En esos momentos no pensaba en nada más, ni siquiera en lo que me había dicho la enfermera. Entré corriendo a la sala y me de cuenta de que allí no lo sabian, mi madre con la mirada perdida estaba como catatónica, me abracé a mi padre y le dije al oído:
-Papá voy a llamar al médico, la tata se ha muerto y hay que decírselo a mamá, voy a por el médico para que le ponga algo, la mamá se va a morir cuando lo sepa.
Mi padre me abrazó llorando y en ese mismo instante se abrió la puerta bruscamente
- ¿Familiares de Mercedes Cano? - dijo otra enfermera casi gritando- Ha muerto.
y cerró la puerta de golpe.
Corrí detrás de ella mientras mi madre cayó al suelo al instante, pataleando y autolesionandose, encontré a un médico en el pasillo y lo llevé a la sala corriendo. En segundos ya había muchos sanitarios atendiendo a mi madre, y volví a salir a la puerta.
Completamente seria y sin soltar una lágrima le dí la bolsa a mi primo y le dije que la metiera en el coche. Me senté en el macetero, encendí otro pitillo y pensé que tenia que avisar a todo el mundo, coger el recibo del seguro de decesos y organizar el entierro.
Volví a entrar y comprobé que mi madre estaba bien atendida, el médico me dijo que era un ataque de ansiedad normal, que no me preocupara. Mi padre de volvió a abrazar con lágrimas contenidas, lo apreté con fuerzas y le susurré:
- No te preocupes papi, todo está bien, sientate aquí tranquilo que tengo que llamar por teléfono.
Todo el mundo gritaba y se abrazaba a mi llorando, yo fumaba un pitillo tras otro totalmente ajena a la tristeza, era una piedra.